viernes, 23 de julio de 2010

SCY.

Había una vez, en un pequeño pueblecillo a 40 Km de Soria, un grupo de amigas, que dedicaban las tardes a dar largos paseos por el pueblo, sin rumbo, pero no se aburrían nunca porque disfrutaban cada momento juntas. Por muy pequeño que fuera el pueblo, allí se encontraban ellas, protagonistas del mundo entero, sin miedo a gritar en cualquier momento, y reirse a carcajadas sin parar. También jugaban a las cartas, al escondite, bajaban a un pequeño parque que había junto al río pero lo mejor de todo les esperaba al anochecer.
Después de cenar, se reúnian de nuevo para bajar al cementerio, un cementerio al que se llegaba por una carretera infinita, sin iluminación alguna, donde sólo se oían los insectos nocturnos.
Se encontraban todas, en medio de la carretera, caminando, paso tras paso, sumergiéndose en la oscuridad de la noche, solas, completamete. Mientras caminaban observaron a lo lejos en la oscuridad, una especie de "espectro blanco", asustadas todas ellas decidieron, tirarle una piedra del camino. Tan pronto como calló la piedra cerca de el "espectro", le oyeron decir algo, pero no se trataba de una persona, parecía más bien ¡una cabra! Echaron a correr de inmediato, asustadas, gritando, corrían a toda velocidad hasta llegar a aquella farola que daba la bienvenida al pueblo. Apenas tenían aire para respirar, ¿Qué coño era eso? Las muchachas, decidieron pedir ayuda, pero nadie les creía.
Al día siguiente, recordando lo sucedido, no podían parar de reir. ¿Una cabra que habla? Jajaja.
Por muy pequeño que sea ese pueblecillo, siempre lo pasan en grande.
Gracias por compartir cada uno de aquellos momentos. ¿Qué haría yo sin vosotras?
Volveré a contar, alguna que otra historia sobre NOSOTRAS. Un beso a todas.

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